lunes, 30 de enero de 2012

Canciones tristes (cantadas como si fueran alegres) 16*

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Antesala de oficina de Emilio. Dos sillones. En uno de ellos, está sentado el Comisario.

Comisario: Si fuera por mí, esta obra ya habría terminado. Pero todavía quedan algunos detalles. Es otro día. U otra noche. No, no: es de día.

Pausa.

Comisario: De fondo, se escucha en un volumen bajo una bella canción popular.

Pausa.

Comisario: ¡La canción, carajo!

Se escucha, de fondo, la canción "Un muchacho como yo". El Comisario canturrea.

Comisario: Un muchacho como yo... Lara-lara-larala...

Entra Roberto.

Roberto: Permiso.

Pausa.

Roberto: Buenas tardes.

Comisario: Me saco los lentes oscuros y lo miro... No puedo creer que haya venido. Qué tipo más pelotudo, mi dios.

Ah, qué tal...

Pausa.

Comisario: Lindo día, ¿no?

Roberto: Está lloviendo.

Comisario: ¿Y con eso qué?

Pausa.

Comisario: Usted era músico, ¿no?

Roberto: Soy.

Pausa.

Comisario: Lindo piano el de allá.

Roberto: Sí. Es mío.

Comisario: No creo. Ese piano es de la nación.

Pausa.

Comisario: Como dice el señor Ordóñez: la nación es un organismo que debe ser sanado.

Roberto: ¿Y entonces?

Comisario: ¿Entonces qué?

Roberto: Que no encuentro la relación entre una cosa y otra.

Comisario: ¿Y con eso qué?

Silencio prolongado.

Comisario: Ahí sale el Señor Ordóñez y le explica.

Sale Ordóñez de la oficina de Emilio. Lleva puesto el traje de Emilio, que le queda algo grande.

Ordóñez: ¡Usted! ¡Qué sorpresa!

Comisario: Le queda pintado, señor.

Ordóñez se acomoda el saco.

Ordóñez: ¿Vio? Es la percha.

Ordóñez y el Comisario se ríen.

Ordóñez: Usted vaya para adentro que van a necesitar ayuda.

Comisario: Sí, señor.

El comisario sale. Se mete en la oficina.

Ordóñez: Pensamos que no íbamos a verlo nunca más.

Roberto: ¿Emilio no llegó?

Ordóñez: ¡Sotelo! ¡Escuchate ésta!

Sale Sotelo de la oficina.

Sotelo: Cayó piedra.

Roberto: ¿Dónde está Emilio? ¿No llegó?

Ordóñez: Hubo algunos cambios, ¿sabe?

Sotelo: No nos gustaba ese Bolaños.

Ordóñez: Nunca nos gustó en realidad.

Sotelo: Yo le dije que me daba mala espina.

Ordóñez: Lo que pasa que a esos es mejor tenerlos cerca. Para vigilarlos.

Roberto: ¿Le pasó algo?

Ordóñez: La nación es un cuerpo que debe ser sanado. La anomia terminó, Flores.

Sotelo: Eso.

Silencio prolongado.

Roberto: ¿Y mi piano?

Ordóñez: Olvídese, Flores. Mejor olvídese de todo.

Sotelo: Mírelo... Está pálido. Vaya. Corra a meterse debajo de la cama. ¡Puto!

Ordóñez: Estos tipos no sirven para nada. Ni para matarlos

Pausa.

Ordóñez: Oscuridad. Oscuridad. Oscuridad.

Oscuridad.

-Continuará-

* Canciones… obtuvo la Primera Mención en el Concurso de obras inéditas de Teatro 2008 del Fondo Nacional de las Artes. Y busca Director.

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