martes, 6 de diciembre de 2011

Canciones tristes (cantadas como si fueran alegres) 4 *

ctccsfa 4

Habitación de Roberto.

Se escuchan los primeros cuatro compases de la introducción de una marcha.

Emilio: Pará, pará...

Roberto: ¿Qué?

Emilio: No resolvimos si los lisiados marchaban.

Roberto: Dijimos que no.

Emilio: No. Vos dijiste que no.

Roberto: Está claro que no.

Emilio: Y si no marchan, ¿qué hacen?

Roberto: No sé: luchan, viven, militan, conducen sillas de ruedas... Tantas cosas pueden hacer... Lo único que no pueden hacer es marchar.

Emilio: Depende. ¿Marchar es "caminar" específicamente? O es avanzar... Desplazarse...

Roberto: Una marcha es a pie, Emilio. Hasta yo lo sé.

Emilio: Y si no pueden marchar, ¿por qué les hacemos una marcha?

Pausa.

Emilio: ¿Para qué la quieren, además? ¿Para qué quieren una marcha si no pueden marchar?

Roberto: Agradecé que no pidieron una danza.

Emilio: Tenemos que ver qué hacemos... Qué les decimos...

Roberto: O un himno... Un himno tampoco...

Emilio: ¿Cuándo usarían la marcha? ¿Van a movilizaciones ellos?

Roberto: Un himno hay que cantarlo de pie. Si no es una falta de respeto.

Emilio: ¿Van a las marchas? ¿Cómo hacen para ir a las marchas?

Pausa.

Emilio: Estoy confundido. Creo que me faltó hacerles un par de preguntas. Lo que pasa es que no quería que se dieran cuenta de que somos perejiles. Que no entendemos nada.

Roberto: Vas a tener que decirles que no... Que no les hacemos nada.

Emilio: No podemos, ¿estás loco?

Roberto: ¿Qué hay? No me vengas con los compromisos y toda esa tontería política.

Emilio: No podemos. Cobré un adelanto.

Roberto: ¿Qué?

Emilio: Eso: cobré un adelanto.

Roberto: No me dijiste nada.

Emilio: No salió el tema.

Roberto: ¿Cómo no salió el tema? ¿Tiene que salir el tema para que me lo digas?

Emilio: Se me pasó.

Roberto: ¡Se te pasó!

Emilio: Con esto del auto azul.

Pausa.

Roberto: ¿Te dieron fecha?

Emilio: El lunes.

Roberto: Estamos fritos.

Emilio: Llegamos. Ya casi la teníamos. Si no fuera por este temita de que no caminan ya estaba listo.

Pausa.

Roberto: Dame la mitad.

Emilio: Ya lo gasté.

Roberto: ¿Todo?

Emilio: No era mucho.

Roberto: Cuánto.

Emilio: Doscientos.

Roberto: ¿Y ya te los gastaste?

Emilio: Tengo necesidades.

Roberto: Yo también.

Emilio: Vos sos un artista, Roberto.

Roberto camina hacia la ventana.

Emilio: ¿Adónde vas?

Roberto: ¡A ver!

Pausa.

Roberto: Sigue ahí.

Emilio: ¿Ves a alguien?

Roberto: No.

Pausa.

Roberto: Vamos...

Se escuchan los primeros cuatro compases de la introducción de una marcha.

Emilio: Escucho pasos.

Roberto: Se acercan.

Emilio: Están golpeando la puerta.

Roberto: Son ellos.

Emilio: Están golpeando la puerta.

Voz de hombre: ¡Señor Flores! ¡Soy Sotelo!

Emilio: ¡Dios mío!

Voz de hombre: Le recuerdo que después de las 19 está prohibido hacer ruido.

Roberto: No se preocupe...

Emilio: Ruido. Animal.

Roberto: Es increíble: son las siete de la tarde.

Pausa.

Emilio: Roberto, vuelven. Los pasos vuelven.

Voz de hombre: Señor Flores. ¡Soy Sotelo!

Roberto: Sí.

Voz de hombre: ¿Hay otra persona con usted?

Pausa.

Roberto: No, no. Estoy solo.

Voz de hombre: Ah... Como no lo había visto salir a su amigo. Se ve que me distraje.

Roberto: ¿Qué amigo?

Voz de hombre: Ese amigo suyo. Tan raro. ¿Puedo pasar?

Roberto: No... No...

Roberto mira a Emilio.

Roberto: Emilio, debajo de la cama...

Emilio: ¿Qué decís?

Roberto: Dale. No quiero que te vea acá.

Emilio: ¿Qué pasa? ¿Le tenés miedo al viejo?

Roberto: ¡Sí! ¡Por favor! Metete debajo de la cama.

Voz de hombre: ¿Puedo entrar?

Roberto: Emilio se agacha con dificultad. Se ve que no está muy en forma. Se arrastra por el piso y mete su cabeza debajo de la cama. Pero hay un problema.

Emilio: No hay lugar acá: está la valija.

Roberto: ¡Sacala!

Emilio: La saco, la saco... Pero, ¿por qué tenés la valija hecha? Vos te vas a rajar, ¿no?

Roberto: ¡Te dije que no!

Empiezo a darle patadas a Emilio hasta que mete todo su cuerpo debajo de la cama. Veo que Sotelo ya hace fuerza con el picaporte. Trato de frenarlo. Forcejeamos. Finalmente, logra entrar. Es un hombre gordo de unos 60 años. Lleva el pelo corto y bigotes. Viste una camiseta musculosa y un pantalón de fútbol.

Sotelo: Quería asegurarme. Ese hombre me da mala espina.

Roberto: ¿Emilio?

Sotelo: No me gusta. Tenga cuidado. ¿Lo conoce bien?

Roberto: Sí... Bueno, más o menos.

Sotelo: No nos gusta.

Pausa.

Roberto: ¿No les gusta?

Pausa.

Roberto: Quédese tranquilo.

Sotelo: Hay mucho loquito suelto en este momento, ¿se da cuenta? Las cosas se están por salir de madre otra vez. Y yo no sé cómo van a hacer.

Roberto: No. Claro...

Pausa.

Sotelo: Bueno.

Pausa.

Sotelo: ¿Me puedo sentar?

Roberto: Tengo que salir, Sotelo.

Sotelo: ¿A esta hora? No irá a encontrarse con ese...

Roberto: Tengo que vestirme.

Sotelo: Me voy entonces.

Roberto: Sí.

Pausa.

Sotelo: No me va a decir dónde es que va.

Pausa.

Sotelo: Una novia...

Roberto: Sí... Algo así... Se me hace tarde.

Sotelo: Bueno. Lo dejo entonces.

Pausa. Roberto sale de debajo de la cama con mucho trabajo. Trata de levantarse. No lo logra. Roberto le extiende la mano.

Emilio: No se iba más.

Roberto: Se escuchan pasos... ¡Vuelve!

Roberto suelta la mano de Emilo. Emilio cae. Roberto lo patea. Emilio se mete debajo de la cama.

Emilio: Concha de tu madre, Roberto.

Se abre un poco la puerta. Se asoma Sotelo que habla agitado.

Sotelo: Vio que los mataron, ¿no? Quisieron escaparse y hubo un tiroteo.

Roberto: ¿Quiénes?

Sotelo: En el sur.

Roberto: Qué cosa.

Sotelo: Los mataron a todos.

Pausa.

Sotelo: ¿Usted se va de viaje?

Roberto: ¡No!

Sotelo: Bueno... Perdone.

Roberto sale de debajo de la cama.

Emilio: Ayudame a salir, hijo de puta. Mirá que hacer este quilombo por un viejo de mierda.

Roberto le extiende la mano. Lo levanta con dificultad.

Emilio: Se me hizo tardísimo. ¿Seguimos mañana?

Roberto: Pará... ¿Estás loco? Te va a ver salir.

Emilio: Y bueno, ¿qué hay? ¿Se va a poner celoso?

Roberto: Yo le dije que no estabas.

Emilio: ¿Y qué querés que haga, boludo? ¿Qué baje por la ventana?

Roberto: No, no...

Roberto saca la valija. La abre. Saca el traje negro de su interior. Emilio lo mira.

Emilio: ¿Qué es esto?

Roberto: Ponételo. Así piensa que el que se va soy yo.

Pausa. Se miran. Emilio toma el traje.

Emilio: Qué cagón que sos, Roberto. Qué cagón.

Roberto: Oscuridad.

Oscuridad.

-Continuará-

* Canciones… obtuvo la Primera Mención en el Concurso de obras inéditas de Teatro 2008 del Fondo Nacional de las Artes. Y busca Director.

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