domingo, 6 de marzo de 2011

Dónde Caerse Muerto – 2 *

(Teatro político por entregas. O viceversa)

cementerio praga2

Cementerio. Noche. Ricardo invitó a Claudia a tener una cena romántica junto a la tumba de sus padres. Para decepción de ella, no habrá pato. Apenas pizza.

Llega el muchacho del delivery en su bicicleta. Se detiene junto a ellos.

RICARDO: Por fin, querido.

Ricardo mira a Claudia.

RICARDO: Llegó la comida, mi amor.

CLAUDIA: Este chico es lo más distinto a un pato que vi en mi vida.

Pausa. Ricardo y el muchacho se miran. Ricardo se toca el pecho.

RICARDO: ¿Trajiste la pizza?

MUCHACHO: Sí.

Pausa. Ricardo observa al muchacho.

RICARDO: ¿Y? Dámela...

MUCHACHO: No.

RICARDO: Cómo que no... Dámela. ¿No la trajiste?

MUCHACHO: Sí.

RICARDO: Dámela, entonces. ¿Me estás gastando?

MUCHACHO: Es que no puedo. Ya no puedo dársela.

RICARDO: ¿Qué? ¿Se enfrió? Dámela igual, nene. Me cago de hambre.

MUCHACHO: No, no es eso. Es que para dársela yo tendría que seguir siendo el empleado de la pizzería. Y ya no lo soy más. El régimen capitalista de producción acaba de ser abolido.

RICARDO: ¿Qué te pasa, flaco? ¿Estás bien vos?

MUCHACHO: Yo estoy bien. Muy bien. ¿Cómo no voy a estarlo el día que el capitalismo ha muerto?

CLAUDIA: Ricardo...

Ricardo en voz alta.

RICARDO: Ya sé...

Ricardo habla con la voz aguda..

RICARDO: "¿Qué es el Capitalismo?"

CLAUDIA: No... ¿Qué es "muerto"?

RICARDO: ¡Otra vez con eso! Estar muerto es como... Como haberse ido a un lugar que está lejos. Muy lejos. Como hicieron mis padres.

CLAUDIA: Pero cuando decís lejos... Decís, ¿cuánto? ¿Mucho? ¿Muy lejos?

RICARDO: Lejísimos.

CLAUDIA: Pobres... Viajar. Tan lejos. A esa edad en la que uno debería dejar de hacer todo. Seguir y seguir... ¿Hasta cuándo vamos a tener que hacer todas estas cosas a las que llaman vivir? Cualquier día de estos cierro los ojos y desaparece todo... ¡Todo!

Ricardo habla mirando hacia arriba. Se frota la cara con nerviosismo. Levanta la voz.

RICARDO: ¿Qué hice yo de malo, eh? ¿Cuál fue mi error? ¿Me estás castigando? ¿A mí? ¿A mí?

Claudia y el muchacho miran hacia arriba buscando al interlocutor de Ricardo.

RICARDO: Yo lo di todo por este bendito país. Trabajo desde que tengo 6 años. Yo puse mi videoclub, mi pool, mi cancha de paddle, mi lave-rap, mi parri-pollo, mi locutorio... Lo intenté todo. ¿Qué más tengo que hacer? ¿Qué más?

Claudia mira al muchacho.

CLAUDIA: ¿Hay alguien subido al árbol?

MUCHACHO: Me parece que quiere hablar con Dios...

CLAUDIA: ¿Dios está subido al árbol? ¿Qué clase de criatura es?

MUCHACHO: Dios es... El opio de los pueblos.

Ricardo se quita el saco y lo arroja con fuerza sobre la mesa. Se rompen algunas copas. El muchacho y Claudia se quedan mirándolo.

RICARDO: Cállense, hijos de puta. ¡Cállense!

Ricardo se toma el pecho, se inclina hacia delante y flexiona las rodillas.

MUCHACHO: Señor, señor... ¿Le pasa algo?

CLAUDIA: No. Siempre hace eso...

RICARDO: El pecho... La pastilla... El saco...

CLAUDIA: No le entiendo. Cuando construye esas oraciones sin verbo me saca de las casillas.

El muchacho toma el saco de Ricardo y saca unos cuantos frascos pequeños.

MUCHACHO: ¿Cuáles son, señor? ¿Las rojas o las azules?

RICARDO: Las rojas...

MUCHACHO: ¿Las redondas o las alargadas?

RICARDO: Las redondas, las redondas...

MUCHACHO: ¿Las grandes o las chiquitas?

RICARDO: ¡Cualquiera, dame cualquiera, hijo de puta!

El muchacho le alcanza a Ricardo uno de los frascos. Ricardo lo abre. Tira varias pastillas sobre la palma de su mano y se sirve vino en una de las copas.

MUCHACHO: No, con alcohol no... ¿Está loco?

RICARDO: No hay agua...

MUCHACHO: Espere.

El muchacho toma el florero de una de las tumbas y le saca las flores. Toma la copa, arroja el vino y le sirve el agua del florero.

MUCHACHO: Tome...

RICARDO: Está sucia...

MUCHACHO: Mejor que se vaya olvidando de esos lujos. Tomar agua limpia y todas esas costumbres burguesas deben terminarse... Es más, yo les diría que se fueran de acá lo antes posible.

CLAUDIA: ¿Por qué? Este lugar es muy tranquilo.

MUCHACHO: No queda mucho tiempo. Váyanse. Yo sé lo que les digo.

RICARDO: ¿Se puede saber qué carajo pasa?

MUCHACHO: Las masas están cerca. Llegó la hora.

CLAUDIA: ¿La hora de qué?

MUCHACHO: De la revolución, señorita. Las condiciones están dadas. El desarrollo de las fuerzas productivas alcanzó ese punto en que cuestiona de un modo radical el modo de producción vigente...

RICARDO: Este pendejo está loco.

CLAUDIA: No entiendo. ¿Qué es "loco"?

(continuará)

* Dónde caerse muerto está publicado en la antología “Autores en construcción I”, (Libros del Rojas, Editorial Nueva Generación).

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