martes, 18 de mayo de 2010

Pongamos que hablo de Villegas




Más allá del estupor que provocan las hordas Villeguenses, no ya reclamando la inocencia de sus jóvenes sementales, sino el cambio de carátula, la comprensión por el acto, el castigo a la víctima, más allá, digo, aparece la pregunta. Cómo es. Cómo funciona. Por qué.
Alguna respuesta la da Puig en esta joyita que colgaron hace algunas horas en el blog catanpeist y que me atrevo a reiterar en este sitio.
En apenas 3 minutos y medio desfilan la flagrante descripción del ámbito, la presencia exacerbada del machismo, la división de la sociedad entre "fuertes" y "débiles". Pareciera estar hablando del episodio que sacude nuestras conciencias por estos días.
También cuenta, cualquiera que haya leído a Puig se habrá percatado de esto, cómo el cine fue de alguna manera un antídoto contra ese paisaje llano y opresivo.
Algunas décadas después, en la pujante y sojera Villegas, hay un solo cine que, hoy por hoy, no proyecta ninguna película.
La próxima vez que alguien arroje sobre tu persona un discursito acerca de cuánto mejor se vive en el interior de la República, de la condensación de valores y cualidades que conjuga la gente de "nuestro campo", contale que las cosas son algo más complejas que un caño de escape o dos bocinazos a destiempo. Y hablale de General Villegas. Parece que nada es tan sencillo.

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