miércoles, 18 de mayo de 2011

Dónde Caerse Muerto – 10 *

(Teatro político por entregas. O viceversa)

tumba de krushev

Cementerio. Noche. Ricardo se disponía a tener una cena romántica con su novia junto a la tumba de sus padres, cuando el chico del delivery de pizzas, Enguels, le anuncia que el las masas se acercaban al lugar para iniciar un foco revolucionario y que lo más conveniente sería abandonar el lugar. Ricardo se niega: esta parcela de cementerio que le dejó su padre es todo lo que tiene.

Enguels trae a su superior, Trosqui, para convencerlo. Ante la insistente negativa Trosqui lleva a Ricardo a comparecer ante Pedro Marx. Enguels aprovecha para seducir a Claudia..

Troski vuelve del cónclave convencido de que hay que matar a Ricardo para seguir adelante con el plan revolucionario. Enguels logra convencerlo de que sería más transparente someterlo a un tribunal popular.

El juicio es interrumpido por ruidos amenazantes: disparos, los gritos de las masas y sirenas policiales.

CLAUDIA: ¡Por fin! ¡La policía va salvarnos!

RICARDO: No... La policía viene a buscarme.

Aumentan los disparos. Trosqui le grita a las masas.

TROSQUI: Resistan, compañeros. ¡Resistan!

ENGUELS: ¿Usted cree que podrán resistir?

TROSQUI: Por nuestro bien, espero que sí.

CLAUDIA: No se preocupen... La policía va a ayudarnos.

TROSQUI: La policía va a matarnos, señorita.

CLAUDIA: ¿Le parece? ¿Así nomás? ¿Sin un juicio?

ENGUELS: Ellos no tienen manual de procedimientos.

Disparos. Sirenas. Resplandor de ametralladoras.

ENGUELS: ¿Nosotros tenemos ametralladoras, compañero Trosqui?

TROSQUI: ¿Nosotros?

Trosqui saca su arma.

TROSQUI: Con suerte tenemos cuatro de éstas.

Silencio.

VOZ DE LAS MASAS: ¡Socialismo o muerte!

CLAUDIA: ¿Hay que elegir? ¿Siempre hay que elegir?

Más disparos. Gritos.

RICARDO: No. Parece que ellos deciden por nosotros.

Trosqui le grita a las masas.

TROSQUI: Resistan, compañeros. La utopía está cerca.

Trosqui mira a Enguels.

TROSQUI: Hay que sostenerles la moral.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: Subversivos. Entréguense. Es necesario que depongan su actitud y abandonen inmediatamente las inmediaciones de la necrópolis.

ENGUELS: ¿Qué dice?

TROSQUI: Que rajen del cementerio.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: Entreguen sus armas y liberen el acceso...

Trosqui se dirige a las masas.

TROSQUI: Compañeros. No negocien con el aparato represivo del Estado. Permanezcan donde están. Repito. Permanezcan donde están.

Trosqui se hace visera con la mano y busca con la mirada.

TROSQUI: ¿Dónde están?

VOZ DE LAS MASAS: Acá. Detrás de los árboles.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: Salgan. No tienen alternativa. Entreguen sus armas.

RICARDO: Dígales que se entreguen. No tienen alternativa.

TROSQUI: Fascista hijo de puta: quiere asistir al espectáculo de la derrota del campo popular.

ENGUELS: Me parece que el maldito cerdo burgués tiene razón, compañero. Las masas están acorraladas. No tienen escapatoria. Será mejor que ingresemos en una etapa de reflujo.

TROSQUI: Asqueroso traidor reformista. Estoy harto del reflujo. ¡Odio el reflujo!

ENGUELS: Repugnante burócrata voluntarista: ¿no se da cuenta de que los van a matar a todos?

CLAUDIA: Tanto vivir, tanto vivir... Todos los días viviendo... ¿Al final para qué?

RICARDO: Mi amor, te dije que no te metieras en política.

Enguels mira hacia donde están las masas.

ENGUELS: ¡Miren! Uno de los nuestros avanza hacia la policía.

TROSQUI: Es Marx... Pedro Marx.

RICARDO: Sacó un revólver.

ENGUELS: Les está apuntando.

TROSQUI: Va a dispararles.

RICARDO: Es muy valiente.

Se escucha una extensa ráfaga de ametralladora. Resplandor. Trosqui, Enguels y Ricardo se toman la cabeza.

CLAUDIA: La verdad es que no quiero morir. Pero todavía no sé porqué...

Pausa. Todos miran a Claudia un instante. Miran hacia el lugar del enfrentamiento.

ENGUELS: Ellos no están jugando, compañero. Tenemos que tomar una decisión.

TROSQUI: Nosotros tampoco estamos jugando. ¿Le queda claro?

ENGUELS: ¿Qué piensa hacer? Usted está a cargo del operativo.

TROSQUI: Ni un paso atrás.

ENGUELS: Enloqueció. Esto va a ser una masacre. Si Marx estuviera aquí...

TROSQUI: Pero no está...

La cabeza de un anciano cae arrojada desde el lado en el que están las masas y la policía. Enguels la señala.

ENGUELS: Acá está. Es Marx.

Trosqui toma la cabeza y la mira.

TROSQUI: Asesinos hijos de puta. Lo decapitaron.

CLAUDIA: ¡Pobre hombre! Le cortaron el cuerpo.

Claudia toma la cabeza del viejo y se la lleva. Saca un peine de la cartera y la peina.

VOZ DE LAS MASAS: Compañero Troski...

TROSQUI: ¿Qué?

VOZ DE LAS MASAS: Después de una breve asamblea, las masas hemos decidido entregarnos y pasar a una etapa de autocrítica.

ENGUELS: Muy bien. Acompaño la moción de la Asamblea soberana.

VOZ DE LAS MASAS: A usted nadie le preguntó nada, boludo.

TROSQUI: No, compañeros. Sólo tienen que entrar al cementerio. Una vez adentro, podremos resistir...

RICARDO: No sea ridículo: esto no es Leningrado...

VOZ DE LAS MASAS: ¿Qué es Leningrado?

TROSQUI: No importa. No le hagan caso. Hay que resistir. Les ordeno que avancen hacia el cementerio y cumplamos el plan tal cual había quedado establecido en el último Congreso.

VOZ DE LAS MASAS: ¿Le parece?

ENGUELS: No lo escuchen. Está enceguecido por el poder. Debemos retirarnos en orden.

TROSQUI: Usted no se meta.

RICARDO: Vámonos cada uno a su casa, por favor.

VOZ DE LAS MASAS: Usted no tiene casa.

CLAUDIA: Es verdad, mi amor. Sólo te queda esta parcela.

RICARDO: También me queda el auto.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: Es robado. Reitero: es robado.

Trosqui a las masas.

TROSQUI: Compañeros, escúchenme bien. Vivimos un momento único en la historia. El destino de la humanidad está en nuestras manos. ¿Con qué cara vamos a mirar a nuestros hijos si abandonamos la lucha?

VOZ DE LAS MASAS: No tenemos hijos.

TROSQUI: Compañeros: Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes. En los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una serie de estamentos...

RICARDO: Perdón, ¿nos va a recitar todo el Manifiesto Comunista?

TROSQUI: ¿El qué? ¿De qué habla? No me interrumpa... Estoy improvisando. ¿Por dónde iba?

CLAUDIA: Por la parte en que nos encontramos a la sociedad dividida casi por doquier en una serie de estamentos...

TROSQUI: Eso, ya me acordé: en los tiempos históricos nos encontramos a la sociedad dividida...

VOZ DE LAS MASAS: Vaya al grano, Trosqui.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: Eso. No tenemos todo el día.

TROSQUI: Compañeros, ingresen al cementerio que juntos vamos a resistir a la represión desde aquí.

ENGUELS: No, compañeros. Reflexionen. Las relaciones de fuerza son desfavorables.

RICARDO: Que se maten de una vez y se dejen de joder... No soporto más esta situación.

Pausa.

TROSQUI: ¿Qué van a hacer? Contesten.

VOZ DE LAS MASAS: Estamos esperando que se pronuncie la señorita.

CLAUDIA: Es que yo no sé. Es la primera revolución a la que vengo.

VOZ DE LAS MASAS: ¿Cómo debemos considerar ese voto? ¿Es una abstención?

TROSQUI: Me temo que sí. Por lo que ganamos 2 a 1...

ENGUELS: No se apresure. Deben votar todos.

TROSQUI: Usted y sus putos procedimientos. ¡Muy bien! Los que estén por el ataque que levanten la mano.

Trosqui y Ricardo levantan la mano.

TROSQUI: ¿Vio? Con la abstención de la chica es 2 a 1.

ENGUELS: ¡Pero tienen que votar ellos!

Trosqui se dirige a las masas.

TROSQUI: Está bien. Voten. Voten, compañeros.

Trosqui mueve sus manos señalando para diferentes lugares de un modo impreciso.

TROSQUI: Si no me equivoco es 15 a 5.

ENGUELS: ¿Cómo hace para contar los votos desde acá?

TROSQUI: Si quiere puede ir usted con una urna.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: ¿Y nosotros?

Trosqui a la policía.

TROSQUI: El aparato represivo del Estado no vota.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: Pero ya lo hicimos... Aquí ganó la moción del ataque. 700 a 247... Y 5 mil abstenciones.

TROSQUI: Una victoria arrasadora, Enguels.

ENGUELS: El pueblo ha hablado.

TROSQUI: ¡Compañeros! Llegó la hora de respetar la voluntad popular: ¡Al ataque!

VOZ DE LAS MASAS: Avancemos... Avancemos... Hasta la victoria siempre.

VOZ DE POLICÍA CON MEGÁFONO: ¡Repriman! ¡Repriman!

Gases. Sirenas. Ruido de ametralladoras. Resplandor de explosiones. Gritos de dolor. Oscuridad.

(Continuará)

* Dónde caerse muerto está publicado en la antología “Autores en construcción I”, (Libros del Rojas, Editorial Nueva Generación).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada