sábado, 9 de abril de 2011

Dónde Caerse Muerto – 7 *

(Teatro político por entregas. O viceversa)

trotskyleon2

RESUMEN DEL PRIMER ACTO

Cementerio. Noche. Ricardo se disponía a tener una cena romántica con su novia junto a la tumba de sus padres. Pero el chico del delivery de pizzas, Enguels, le anunció que las masas se aproximaban para iniciar allí un foco revolucionario e intenta razonar con él para que deje el cementerio. Ricardo se niega: esta parcela de cementerio que le dejó su padre es todo lo que tiene.

Enguels trae a su superior, Trosqui, para convencerlo. Ante la insistente negativa Trosqui lleva a Ricardo a comparecer ante Pedro Marx. Enguels aprovecha para seducir a Claudia.

Troski vuelve del cónclave convencido de que hay que matar a Ricardo para seguir adelante con el plan revolucionario. Enguels logra convencerlo de que sería más transparente someterlo a un tribunal popular.

SEGUNDO ACTO

Trosqui está sentado a la mesa. Tiene el arma apoyada cerca de él. Sentado enfrente, Ricardo. Del otro lado, a unos dos metros, Enguels con una pila de carpetas. Atrás, sentada en un pequeño monumento del cementerio, Claudia.

RICARDO: Tengo una objeción para hacerles.

TROSQUI: ¿Una objeción? Pero si todavía ni empezamos.

RICARDO: Justamente. Me gustaría saber quién va a ser el Juez.

ENGUELS: ¿No lo ve? El compañero Trosqui va a ser el Juez.

RICARDO: ¿Trosqui? Pero si él ya dijo que me quería matar. ¡No puede ser!

TROSQUI: ¿Y quién quiere que presida este juicio? ¿Usted mismo?

CLAUDIA: Bueno, yo podría...

TROSQUI ENGUELS y RICARDO: ¡No!

TROSQUI: No hay más personas aquí presentes, señor. ¿Qué quiere que hagamos?

RICARDO: ¿Y Enguels? ¿Por qué no Enguels?

ENGUELS: No puedo. Represento a la Fiscalía.

RICARDO: ¿La Fiscalía? Pero si usted es el que impedía que este tipo me matara?

TROSQUI: Justamente, por eso no puede ser el Juez: sería parcial.

RICARDO: ¡Tanto como usted!

TROSQUI: ¿Está discutiendo con el Juez?

ENGUELS: No le conviene, Ricardo. Y se lo digo yo contradiciendo mis intereses de Fiscal... Quédese tranquilo. Confíe en la Justicia del Pueblo.

RICARDO: ¿Y quién me va a defender?

TROSQUI: Ese es su problema.

ENGUELS: Lamentablemente, va a tener que defenderse solo.

RICARDO: Pero, ¿qué clase de juicio es este? No es un tribunal justo.

TROSQUI: Claro que no: es un tribunal popular. Usted y su justicia burguesa se pueden ir bien a la mierda.

ENGUELS: Su Señoría, ese no es el lenguaje apropiado para su investidura.

TROSQUI: Tiene razón el Fiscal. Voy a llamarme la atención.

ENGUELS: Tranquilo. No hay problema.

CLAUDIA: ¿Y yo que tengo que hacer?

ENGUELS: Usted es la testigo pedida por la Fiscalía.

RICARDO: ¿Ella va a declarar en mi contra? ¡Pero es mi novia!

TROSQUI: Eso no le va a servir de nada, señor. Este es un tribunal imparcial. Aquí no hay espacio para melodramas.

RICARDO: Disculpe.

ENGUELS: Propongo que mientras tanto la señorita Claudia tome nota.

TROSQUI: No sé...

ENGUELS: Alguien tiene que hacerlo, lo vi en una película.

TROSQUI: Está bien, está bien...

Trosqui mira a Claudia.

TROSQUI: ¿Puede hacerlo?

CLAUDIA: Si no hablan muy rápido, sí.

TROSQUI: Muy bien entonces.

CLAUDIA: Su señoría, hay un problemita.

TROSQUI: ¿Cuál?

CLAUDIA: No sé todas todas las letras...

TROSQUI: ¿Cómo que no?

ENGUELS: ¿Cuántas no sabe?

CLAUDIA: Mi mayor problema es con la "F".

Enguels y Trosqui se miran. Trosqui golpea la culata del revólver contra la mesa.

TROSQUI: A partir de este momento vamos a omitir la letra "F" de nuestro vocabulario a los efectos de permitir un desarrollo exitoso de este proceso...

ENGUELS: Perfecto... Perdón, digo: Correcto.

TROSQUI: ¿El acusado comprendió?

RICARDO: Sí, su señoría.

TROSQUI: Entonces voy a proceder con la pregunta de rigor: ¿Cómo se declara el reo? ¿Inocente o culpable?

RICARDO: ¿Con respecto a qué?

TROSQUI: Sin trucos, maldito perro.

RICARDO: No es un truco. Todavía no sé de qué se me acusa.

ENGUELS: Tiene razón, Trosqui.

TROSQUI: ¿Cómo dijo?

ENGUELS: Perdón. Su Señoría.

TROSQUI: Muy bien, prosiga.

ENGUELS: Digo que el acusado tiene razón. Deberíamos plantear la acusación.

TROSQUI: Dios mío, cuánta burocracia. ¿Y quién se supone que va a hacer eso? Yo no puedo hacerlo todo.

ENGUELS: Yo, su señoría. Esa es una tarea de la Fiscalía...

Trosqui golpea la culata del revólver contra la mesa.

TROSQUI: ¡La "F"!

ENGUELS: Perdón, perdón. Digo que es una tarea de la... Iscalía.

TROSQUI: Excelente. Que hable el Iscal entonces.

Claudia levanta la mano y la agita.

CLAUDIA: Perdón... ¿Podrían repetirme después de "Maldito Perro?"... Me perdí...

TROSQUI: Está bien, está bien...

Trosqui mira a Ricardo. Habla en voz alta.

TROSQUI: Ya escuchó...

RICARDO: Bueno. Ahí va: No es un truco. Todavía no sé de qué se me acusa.

ENGUELS: Tiene razón, Trosqui.

TROSQUI: ¿Cómo dijo?

ENGUELS: Perdón. Su Señoría.

TROSQUI: Muy bien, prosiga.

ENGUELS: Digo que el acusado tiene razón. Deberíamos plantear la acusación.

TROSQUI: Dios mío, cuánta burocracia. ¿Y quién se supone que va a hacer eso? Yo no puedo hacerlo todo.

ENGUELS: Yo, su señoría. Esa es una tarea de la fiscalía...

Trosqui golpea la culata del revólver contra la mesa.

TROSQUI: ¡La "F"!

ENGUELS: Perdón, perdón. Digo que es una tarea de la... Iscalía.

TROSQUI: Excelente. Que hable el Iscal entonces.

Trosqui mira a Claudia.

TROSQUI: ¿Está bien?

CLAUDIA: Ahora sí. Perecto.

TROSQUI: Que prosiga el Iscal, entonces...

ENGUELS: Entonces, si me permiten, voy a dar lectura a la acusación...

TROSQUI: Adelante...

* Dónde caerse muerto está publicado en la antología “Autores en construcción I”, (Libros del Rojas, Editorial Nueva Generación).

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